Conforme envejecemos, la pérdida de independencia empieza a manifestarse a través de retrocesos o adversidades físicas, sociales o emocionales que nos impiden permanecer completamente independientes. Es común que las enfermedades acompañen al envejecimiento ocasionando aún mayores pérdidas; a pesar de lo anterior, la clave para enfrentarlas está en la facilidad con la que las personas mayores aceptan ayuda para adaptarse a estos cambios.

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Ahora bien, ¿qué tipo de pérdidas de independencia experimentan los adultos mayores?

Pérdidas físicas y mentales como:

  • Se les olvidan citas y tareas cotidianas.
  • Tienen dificultades para subir escaleras o entrar y salir del baño.
  • Les cuesta trabajo abrir frascos.
  • Ya no pueden caminar largas distancias.
  • Problemas de la vista y del oído.
  • Menor control sobre sus emociones.
  • Menor energía física y flexibilidad.
  • Problemas de memoria.

A menudo, la pérdida de la audición, la mala visión o la movilidad reducida pueden tener un impacto significativo en el resto de la vida de una persona mayor.

Pérdidas sociales como:

  • Dejan de salir a comer.
  • Ya no pueden hacer deporte o asistir a fiestas.
  • La frecuencia de sus visitas culturales se reduce considerablemente.

Como resultado, les es más difícil ver a amigos o amistades y sus círculos sociales empiezan a desaparecer.

Pérdidas emocionales:

  • La pérdida de la independencia puede crear una frustración profunda, acompañada de sentimientos de inutilidad y tristeza debido la sensación de pérdida de control en su vida.

Las reacciones emocionales ante la pérdida de independencia a menudo son complicadas. Estas pueden incluir temor, enfado, culpa y confusión.

¿Cómo manejan los adultos mayores su necesidad de asistencia?

Las personas mayores pueden tener diversas reacciones ante recibir ayuda; mientras algunos se quedan cómodos al recibir ayuda externa, otros pueden no estarlo:

  1. Los que están cómodos con pedir ayuda: Algunas personas siempre han disfrutado cuando otros hacen cosas por ellos, como cocinar o limpiar la casa. El no ser capaz de hacer las cosas por sí mismos, debido a un problema de salud, no les molesta ni es un problema para ellos o su independencia.
  2. Los incómodos con pedir ayuda: Otras personas experimentaron una plena autonomía durante su vida productiva al trabajar, encargarse de su hogar e incluso cuidar de otros (como hijos y nietos en otras etapas de su vida); sin embargo la pérdida de independencia les afecta más que a cualquiera. No están cómodos en recibir ayuda y prefieren salir adelante sin ella siempre que sea posible. Para estas personas aceptar ayuda es difícil, particularmente si se trata de alguien fuera de su familia.

Es importante resaltar que aquellas personas que se adaptan a aceptar ayuda pueden dedicar más tiempo a construir nuevas y positivas experiencias.

 

¿Cómo podemos ayudar a nuestros adultos mayores a enfrentar su pérdida de independencia?

  • Identificar qué ayuda es la que más necesitan e intentar alentarlos a aceptarla. Una visita con el médico de cabecera puede ayudar a que los adultos mayores reconozcan que la ayuda es útil.
  • Ser pacientes con ellos. Es importante darles tiempo para asimilar sus pérdidas y que entiendan cómo éstas afectan su vida en la actualidad.
  • Ayudar a entender que perder la independencia es una experiencia común y normal del proceso de envejecimiento y no una señal de fracaso personal.
  • Ayudar a reconocer sus sentimientos. Es fundamental que entiendan que está bien sentirse tristes y frustrados de vez en cuando; aunque sin menospreciarse por no ser capaces de hacer lo que antes solían desempeñar sin problema.
  • Tratar de que escuchen nuestras sugerencias sobre cómo hacer las cosas más fácilmente. Esto no siempre es sencillo de lograr, sin embargo podemos encontrar maneras para mantener a nuestro ser querido involucrado e interesado en el proceso.
  • Tratar de ayudarlos a mantener relaciones con familiares y amigos que los aprecien y motivarlos a realizar ejercicio ligero con la finalidad de compensar la pérdida de movilidad; por ejemplo, el ejercicio aeróbico diario o de resistencia (Ej. Levantamiento ligero de pesas) mejora la fortaleza en los huesos y aumenta la masa muscular.

 

Al cuidar de nuestros mayores, es fácil caer en el hábito de hacer las cosas “por” ellos, en lugar de “con” ellos. Las personas de la tercera edad pueden necesitar de nuestra ayuda, pero hacer todo por ellos no es una buena solución ni cultiva una mejor calidad de vida. En su lugar, recomendamos involucrar a los mayores en sus actividades diarias y rutinas para que las hagan con nosotros, dependiendo de la capacidad de cada adulto mayor. Las personas mayores deben de tener una participación activa en su propio cuidado, ya que promueve un sentido de propósito en sus vidas. ¡Para la gran mayoría de adultos mayores, el objetivo de la independencia – con un poco de ayuda – sí puede ser logrado!

 

Un comentario en “La pérdida de independencia en la tercera edad, ¿cómo adaptarnos a ella?

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