“El hombre es un ser social por naturaleza”- nos enseña Aristóteles. Una idea que ha trascendido siglos y formas diversas de pensamiento pues la riqueza de esta frase nos enseña que necesitamos de otros para sobrevivir, para vivir en comunidad, pero sobretodo para amar y ser amados.

Un hombro en quien apoyarse, una palabra de aliento para motivarse e incluso un atardecer con quien compartir podrían parecer trivialidades; sin embargo, se sorprenderían de los efectos tan positivos que las redes personales tienen en el ser humano, especialmente en las personas de la tercera edad.

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De acuerdo a Lynn M. Martire, PhD de la Universidad de Pennsylvania, y Melissa M. Franks, PhD de la Universidad de Purdue, el impacto de las redes sociales de apoyo en los adultos mayores es extraordinario. A través del estudio The Role of Social Networks in Adult Health: Introduction to the Special Issue” las académicas demuestran que, dentro de los múltiples beneficios, el tener una red social diversa está ligado con mejoras en la salud tales como una mayor inmunidad contra enfermedades infecciosas así como un mejor rendimiento cardiovascular.

Parecería sorprendente que la simple percepción de una red de apoyo, tanto presencial como emocional, pueda contrarrestar los efectos negativos del estrés e influenciar el bienestar psicosocial de un individuo.

Pero, ¿qué es lo que verdaderamente se entiende por redes sociales de apoyo?

No es más que la idea implícita de que en cada interacción social o grupo de personas existe un intercambio de apoyos lo cual constituye el fundamento de la existencia de redes. De acuerdo a la Red Latinoamericana de Gerontología “las redes sociales de apoyo se refieren al conjunto de relaciones interpersonales que integran a una persona con su entorno social y le permiten mantener o mejorar su bienestar material, físico y emocional, con el fin de evitar el deterioro real que podría generarse cuando el adulto mayor enfrenta dificultades, crisis o conflictos”.

Podemos pensar en las redes sociales como una especie de sistema de seguridad social, tanto formal como informal, que ayuda a que una persona mayor encuentre el soporte que necesita en la medida que envejece. El siguiente diagrama nos ayudará a entender mejor los diferentes tipos de apoyo que existen:

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Ahora bien, ¿cómo identificar las redes de apoyo disponibles en nuestro entorno?

Podemos identificarlas de dos tipos, por un lado, las formales constituidas por instituciones públicas como privadas también, por otro lado, las informales integradas por nuestros allegados (familia, vecinos y amigos) donde la ventaja reside en ayuda personalizada, acciones puntuales y acceso a personal voluntario o remunerado. A continuación les enumeramos las diferentes redes sociales de apoyo que encontrarán:

  1. Red social primaria: El origen de esta red es de naturaleza informal y está compuesta por la familia, vecinos y amigos. Como su nombre lo indica esta red es primordial y es el núcleo de las necesidades más básicas de cualquier individuo (Ej. Socialización, cuidado, afecto, reproducción y estatus). La complejidad de las interacciones que surgen a partir de esta red se da cuando los familiares se enfrentan a las pérdidas que el envejecimiento conlleva y no saben como manejarlas; esto se debe a que en la mayoría de los casos no reciben la información necesaria que les explique los cambios físicos, psicológicos y sociales por los que atraviesan los adultos mayores.
  1. Red comunitaria: Esta red se institucionaliza a nivel local y es conocida también como red secundaria. Las personas de edad tienden a buscarla en organizaciones altruistas y civiles o bien en instituciones de beneficencia que desarrollen algún programa o proyecto asistencial en la comunidad, con la expectativa de obtener algún apoyo (material, instrumental, emocional, cognitivo). Muchas veces estas redes son difíciles de encontrar ya que existe una gran rotación del personal que las gestiona.
  1. Red interinstitucional: Esta red la componen tanto organismos públicos como privados. Específicamente la representan instituciones públicas creadas par atender necesidades de vulnerabilidad física, económica o bien psicológica presentes en los adultos mayores. Es probable que sin los apoyos proporcionados desde la redes primarias y secundarias la red institucional difícilmente podría facilitar apoyos complementarios a falta de presupuesto (Ej. Sistema de salud público, INAPAM, DIF). La desventaja que encontramos en esta red es la baja calidad de los servicios proporcionados y el bajo seguimiento individualizado.

La importancia de las redes sociales de apoyo es que han demostrado ser cruciales para la reconstrucción del tejido social basado en vínculos interpersonales sustentados en la sana socialización, la solidaridad y la empatía.

La socialización, como pilar fundamental de nuestra labor en Emma, nos permite construir nuevos puentes entre el adulto mayor y su mundo exterior a través del intercambio con nuestras Emmas. Una misión que busca ser parte de las diferentes redes de apoyo: familiar, comunitaria e interinstitucional. De esta forma contribuimos y ayudamos a los familiares de los adultos mayores a brindar el mejor acompañamiento con la finalidad de trabajar por una mejor calidad de vida en la tercera edad.

No hay duda de que somos seres sociales que vivimos recopilando grandes experiencias de vida que se nutren de nuestras interacciones personales y nuestra vida en comunidad. El soporte y la estimulación integral del adulto mayor deben ser incluyentes ya que van de la mano con su conexión con el mundo que lo rodea, su sentimiento de utilidad y su sentido de logro.

¡Ayudemos a nuestros familiares de edad mayor a lograrlo!

 

Un comentario en “¿Qué sabes sobre las redes de apoyo en la tercera edad?

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