De acuerdo a la Asociación Americana de Psicología, se puede entrenar al cerebro humano a permanecer lo suficientemente ágil y así vivir un envejecimiento exitoso. La evidencia demuestra que, a pesar de que la cima de la actividad cerebral se alcanza durante la juventud temprana (a principio de los 20’s), si se realizan pequeños cambios de comportamiento se puede compensar la pérdida de agilidad cerebral que viene durante los 40’s, 60’s y 80’s. El cuidado de la memoria y promoción del aprendizaje es vital para lograrlo.

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No hay duda que la habilidad de aprender y memorizar decrece de forma gradual. De hecho, los cambios empiezan a ser notorios durante la etapa adulta (a mediados de los 40’s) cuando las personas ya tienen dificultad al recordar nombres o desempeñar varias actividades a la vez.

¿Pero qué es lo que encontramos detrás de estos cambios?

1) Cambios fisiológicos: La corteza cerebral se encoje con la edad, las neuronas se atrofian y las conexiones neuronales se vuelven más lentas conforme el tiempo. Por lo general, el flujo sanguíneo en el cerebro disminuye así como la facultades operativas (Ej. rapidez de respuesta, capacidad de aprendizaje y memoria, etc.).

2) Cambios de comportamiento: La disminución en los niveles sanguíneos del cerebro acompaña la pérdida en la fluidez verbal y la habilidad de encontrar las palabras para formar una frase. Lo anterior también impacta la capacidad de planeación u organización así como el desempeño de actividades motoras que dependen del equilibrio, balance y precisión.

¿Cómo atender los cambios fisiológicos y de comportamiento con un adulto mayor que presenta signos de pérdida de memoria?

Con la prevención. Un estudio llamado “Advanced Cognitive Training for Independent and Vital Elderly (ACTIVE)” demuestra que pequeños ejercicios mentales mejoran el rendimiento mental y pueden sostenerlo incluso cinco años después de realizarlos.

En Emma te recomendamos empezar con las siguientes actividades:

  • “Recordar es volver a vivir”: Estimular los recuerdos guardados en la memoria de largo plazo a través de un diario o álbum fotográfico.
  • “Aprender a aprender”: Desde aprender un nuevo idioma hasta un instrumento, lo importante es estimular al adulto mayor a seguir aprendiendo .
  • “Escuchar, ver, oler, degustar, sentir”: Realizar actividades que los inviten a reencontrarse con sus sentidos.

Es importante entender que envejecer va de la mano con cambios en eficiencia, rapidez de respuesta, agilidad, capacidad de aprendizaje y memoria; sin embargo, la diferencia entre un cerebro atrofiado y un cerebro que no lo está depende de que tanto se ejercite, no sólo durante el envejecimiento sino durante toda una vida.

2 comentarios en “¿Para qué sirve cuidar la memoria y seguir aprendiendo?

  1. Mara, felicidades por tu artículo, me gustó mucho! tienes razón, necesitamos seguir utilizando el cerebro y nuestras facultades para seguir activos y retrasar el proceso natural de pérdida de la memoria.

    1. Estimada Adriana,

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

      El envejecimiento no tiene edad y lo más importante es entender como manejarlo. Tanto nuestra mente como nuestro cuerpo deben de ejercitarse para mantenerse con vitalidad y energía. Si bien es cierto que cuando se envejece hay neuronas que se vuelven más lentas y menos eficientes lo importante es contruir puentes en aquellas nueronas que todavía están activas. Y como decimos en Emma: “Esto implica entender esta etapa de la vida como un ciclo más de crecimiento personal, añadiendo “vida a los años y no solamente años a la vida”.

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